Este mes en las páginas de Scootermanía tienes dos miradas diferentes: una al futuro -más bien presente- de la mano de varias novedades que pudimos probar en primicia gracias a la super comparativa Master Scooter 125 que publicamos el mes pasado, y que aquí tienes analizados más en detalle; incluyen el esperado Yamaha X-Max 125, recuerda que habíamos probado el 250 pero todavía no -ni nadie, fue una exclusiva- el “pequeño”, que debo decir nos ha causado mejor impresión que su hermano del cuarto de litro.
La otra mirada, al pasado, viene de la mano del superventas y super popular Yamaha T-Max 500: el año pasado ya dedicamos unos cuantos números a analizar en profundidad varias posibles preparaciones del bicilíndrico, probamos variadores, escapes, pastillas de freno… y sabemos que muchos de vosotros queríais todavía “más”. Alguna cosa más podremos hacer, pero había una pendiente, algo que todavía nadie -ni nosotros- habíamos planteado pero que, viendo los precios que están manteniendo los que hay a la venta en el mercado usado, debíamos hacer: enfrentar el actual T-Max al anterior modelo (que es ya cosecha 2007). Es lógicamente una comparativa diferente y “extraña” porque uno de los protagonistas no está en las tiendas (sólo de segunda mano), pero lo cierto es que hay suficiente oferta como planteárselo y tiene argumentos frente al nuevo como para que haya quien prefiera echar la mirada al pasado por una vez…
Mirando al futuro y mirando de ayudaros en todo lo que nos es posible es como planteamos nuestra revista y, en particular, nuestras secciones dedicadas al usuario: este mes he querido que la “conducción” fuera más allá de los consejos habituales para situaciones más o menos concretas y ofreceros un “compendio” de recomendaciones que ojalá sirvan para evitar muchos sustos: apréndelas y dalas a conocer entre tus amigos y conocidos.
Por Josep Mª Armengol (Director)
