A veces nos quejamos de los departamentos de “marketing” de algunas marcas, que obligan a sus diseñadores o técnicos a tomar decisiones que no nos parecen lógicas ni prácticas. Pero es justo reconocer cuando alguien acierta, y a veces hay aciertos que llaman mucho la atención: un ejemplo para mí es el de Suzuki, que ha sabido mantener la denominación Burgman para (casi) todos sus scooter hasta el punto que en algunos círculos la gente confunde el modelo con la marca, o incluso que se refiere a los scooter de cierto tamaño en general como a “un Burgman” aunque no sean de Suzuki.
Otro ejemplo claro es el que tenemos este mes: Yamaha. La popularidad en todos los mercados del T-Max 500 es tan grande que en su día decidieron bautizar a sus nuevos scooter medios con un nombre en este caso no igual -para mantener la personalidad del bicilíndrico- pero sí evidentemente parecido: X-Max. Muchos son los que se refieren a todos los scooter de Yamaha con una u otra denominación, incluso recibimos consultas en la Asesoría con cierta frecuencia de personas que dicen dudar entre un X-Max 250 y un T-Max 500 (cuando son dos scooter radicalmente diferentes a nivel técnico y muy separados en precio también), y esto es claramente un éxito de la marca, ya que parece que el “toque Max” es como el rey Midas (que todo lo que toca lo convierte en oro).
Como resulta evidente a simple vista, Yamaha ha ido ahora un paso más allá para acercar al superventas X-Max a su buque insignia T-Max, rediseñándolo para dotarle de un carácter (estético, porque sigue siendo un scooter de mecánica tradicional) aún más cercano al “quinientos”.
Este mes, además del nuevo X-Max 250, no te pierdas nuestro enfrentamiento entre los mejores scooter 125 “buenos, bonitos y baratos”, y reforzamos nuestras secciones de usuario con asesoría, ofertas, precios de segunda mano y más.
Por Josep Mª Armengol (Director)
