Yamaha X-Max 250: Efecto T-Max

Yamaha X-Max 250 '2010

El Yamaha X-Max no es un T-Max, pero lo parece… ¡Y ahora más! Esta sinergia entre los dos scooter además de un producto acertado, en las formas y el contenido, son la clave de su éxito.

A la persona que tuvo la idea de llamar X-Max a este scooter de 250 cc habría que darle un premio. No es que el éxito de ventas del modelo se haya debido única y exclusivamente a este motivo, pero ayuda… y mucho. Con ese nombre, el cliente tenía la impresión de estar  comprando un T-Max “dos y medio”, cuando la verdad es que tenían poco o nada que ver.

Sin embargo, esta última evolución, presentada hace un par de meses en Barcelona, supone una clara “T-Maxización” del X-Max, una acertadísima estrategia de marketing que, si ya funcionaba bien sólo con la denominación, mejor aún a partir de ahora que el diseño se acerca mucho más.

Yamaha ha apostado claramente por profundizar en su aspecto deportivo y mejorar su comportamiento y rendimiento en desplazamientos cortos… Ha perdido algo de capacidad rutera. Y de paso, con los cambios de chasis y suspensiones se ha conseguido un buen equilibrio entre aplomo (en carretera) y manejabilidad en ciudad.

Operación estética
El nuevo diseño del X-Max parece obra de un cirujano plástico. El T-Max 500 ha sido, indudablemente, el modelo a seguir. Empezando por la parte delantera, todo ha cambiado de forma bastante radical. La pantalla, frontal y cuadro de instrumentos ya no están anclados al manillar, con lo que el tacto de dirección se ve liberado de un buen peso.

Además, con todo el frontal de una pieza, el viento en conducción alegre no condiciona tanto la estabilidad del tren delantero como antes. Sólo se han dejado los retrovisores, que siguen en el manillar (hubiera sido perfecto colocarlos a los lados de la pantalla. Es una pena que por el camino se han perdido los cubremanetas del modelo anterior. Después de un rato a sus mandos en invierno, se te quedan las manos frías. Sí se pueden montar unos deflectores como accesorio opcional por un ligero sobreprecio. Los intermitentes abandonan su ubicación original y pasan a los flancos del escudo, como en el T-Max.

Calidad
El equipamiento y los acabados han dado un salto de calidad. El manillar va recubierto de un embellecedor de plástico y los interruptores y mandos se agrupan se forma más sencilla, clara y accesible en las dos piñas heredadas, cómo no, del 500. En la llave de contacto, que incluye apertura remota del asiento, encontramos un pequeño protector de goma, un detalle que impedirá que se rayen el plástico del escudo con el llavero (algo bastante común).

La instrumentación es mucho más moderna y deportiva, recordando a la de los coches… ¡y a la de la versión del T-Max 2004-2007! Como novedad incorpora un enorme cuentarrevoluciones y una pantalla digital central con información sobre el nivel de combustible, reloj horario, temperatura del refrigerante, cuentakilómetros total y parciales, además del velocímetro y los chivatos de rigor.

Un poco más abajo, a la altura de las rodillas tenemos ahora una enorme guantera con cerradura e impermeabilizada, que aprovecha todo el ancho del escudo. Desaparece el gancho portabultos, pero lo cierto es que sin plataforma plana, tenía poca utilidad.

Su capacidad de carga, con un hueco bajo el asiento más ancho, sigue brillando en su categoría.  Aunque parezca paradógico, el nuevo asiento (de mullido más duro) es más estrecho en su parte baja y sus nuevas formas facilitan a conductores de menor talla llegar al suelo con los pies y moverlo en parado (la carrocería a la altura de las piernas también se ha estrechado). El nuevo X-Max 250 ha ganado en agilidad en ciudad, acercándose a la referencia en este segmento: el Suzuki Burgman 200.

El frontal y el escudo son estrechos y a sus mandos tienes la impresión de que se trata de un scooter más pequeño, pero su trasero es bastante ancho, pues tiene que alojar el conjunto propulsor-escape-baúl. La buena noticia es que piloto y pasajero gozan de espacio suficiente. Este último con sus estribos independientes plegables y asas laterales.

En acción
Sus cualidades dinámicas mejoran en todos los ambientes. En ciudad, serpenteando entre coches es mucho más manejable y ágil. Las geometrías del nuevo chasis, el aligeramiento de la dirección y su mejorado asiento resultan totalmente acertados a la hora de enfrentarte a los atascos o al denso tráfico de la ciudad.

La aceleración desde parado, aunque ha mejorado considerablemente, sigue siendo demasiado suave, le cuesta subir de vueltas y hasta que no alcanzas las 4.500 vueltas no te enseña los dientes. Como contrapartida, estos desarrollos largos son una delicia cuando dejas atrás la jungla de asfalto. La carretera de la Arrabasada fue pan comido con el X-Max, que se muestra muy estable cuando estamos en la parte alta del velocímetro y muy ágil cuando llegan las curvas y cambios de dirección.

Cuando tiramos de frenos, sobre todo del delantero, es cuando nos damos cuenta de lo que corre este scooter. El trasero funciona de cine, pero el tacto del freno delantero es algo esponjoso. Sus discos siguen siendo el de 267 mm delante (mejoraría con dos) y 240 detrás. La frenada combinada o el ABS en opción serían un complemento ideal. El desarrollo es demasiado largo, por lo que la velocidad máxima se ve perjudicada en cuanto hace algo de viento o pillas un pequeño repecho. Le cuesta mucho pasar de 120, aunque bien lanzado en llano y sin viento llega a los 130 km/h (antes 140).

Este X-Max 250 ya lo tienes en las tiendas por 4.599 euros, entre los más caros de su clase. Más adelante te presentamos a sus principales rivales, para que saques tus propias conclusiones y decidas si vale la pena o no pagar esos euros de más. Lo indudable es que este X-Max es más T-Max que nunca y que se ha dado un salto en diseño, calidad, acabados y comportamiento.

3 Comments

  1. paco diaz
    Posted 09/06/2010 at 6:47 pm | Permalink

    Me parece una moto excelente. Por favor, ruego publiqueis la queja siguiente: tengo una X.MAX, 250, del año 2006, dejo la moto aparcada 5 dias y al sexto no arranca. Me han llamado del concesionario unas 6 veces para cambiar piezas electricas, el problema no desaparece.

  2. pepito perez
    Posted 27/09/2010 at 10:07 pm | Permalink

    Por favor, informad de que Yamaha nos ha tomado el pelo a todos los que compramos una x-max en el año 2006. Es una moto llena de defectos que te deja tirado cada dos por tres. En menos de 20000 he tenido que llamar a la grua 5 veces. se arregla una cosa y falla otra. Gastados más de 2000 euros en reparaciones y sigue fallando. En resumen una tomadura de pelo que entre bien por los ojos. Yamaha ha perdido un cliente.

  3. Gallardo
    Posted 26/10/2010 at 7:29 pm | Permalink

    Es muy buena moto,pero su precio es de verguenza,kymko se lleva el gato al agua

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